Casarse es sólo para valientes

Cuando mi guapo marido y yo nos comprometimos, una de las frases que más escuchamos fue “casarse es para valientes”. En ese momento, emocionada, enamorada, nerviosa e ilusionada, no entendía si se referían a eso como una felicitación o como un pésame. Hoy entiendo su significado.

El matrimonio es para valientes que están dispuestos a dejar de ver el juego de su equipo favorito para acompañar a su esposa a hacer el mandado. El matrimonio es para esas valerosas parejas que se toman el tiempo de construir un plan de vida juntos. Es para todos aquellos que entienden que el enamoramiento no es para siempre, pero el amor, respeto y admiración, dura toda la vida. Casarse es para los locos, que no les da miedo ser vulnerables y entregar toda su alma a su pareja. Casarse es para los que aman sin medida, sin importar los errores o los aciertos. El matrimonio es para los que están dispuestos a cruzar fronteras con tal de apoyar al otro en sus sueños. Es para los que comparten valores y principios, para los que se ponen de rodillas y rezan juntos cuando la adversidad toca a su puerta, pero también, cuando reciben las bendiciones de una vida bien vivida. Es para los que caminan tomados de la mano, para los que después de años juntos se siguen sorprendiendo y se dejan maravillar.

Casarse es para los incomprendidos que van un paso adelante, dando por hecho que las personas cambian, evolucionan, se adaptan y que el amor verdadero está en ser capaces de amar a alguien en todas sus facetas, en la luz y en la oscuridad. Casarse es para los que respetan el silencio, los que abrazan con los ojos, los que acarician con el alma. Es querer ser la mejor versión de uno mismo para poder ayudar a la pareja a crecer en todos los aspectos de su vida. Casarse es saber perdonar, saber hablar, saber callar. Casarse es para los valientes que aceptan a su pareja en las buenas y en las malas, en la riqueza, en la pobreza, en la salud y hasta en los dolores de cabeza. Es amar con las garras en especial  cuando los hijos ocupan toda la atención.

El matrimonio, es de dos. Es un trabajo de tiempo completo para el que se debe de seguir preparando, en lo espiritual, lo personal y lo emocional. El matrimonio es una decisión, porque nadie nos obliga a hacerlo, por lo tanto es una responsabilidad.

Si, casarse es para los valientes, los locos, los desprendidos, los cursis, los mandilones. Casarse es para todas aquellas, que después de años, se siguen pintando los labios para ver a su marido; para los que todavía llevan flores o chocolates a pesar de que la esposa ha estado ocupada con los hijos. El matrimonio es más que la boda, es la vida, el futuro. Es eso que pasa después de la luna de miel, cuando llegas a casa, cuando no cierra los cajones, cuando te da flojera levantarte en las mañanas a hacer de desayunar. Es eso que pasa cuando intentas tener hijos y no puedes, o cuando ni siquiera lo piensas y en el momento que lo haces ya tienes 3. Casarse es para los explosivos, los que no se quedan callados; porque en el matrimonio se tiene que hablar, se tienen que decir las cosas porque si no, están perdiendo la batalla.

El matrimonio es para los guerreros, que en una sociedad que le teme al compromiso, levantan la mano y en la otra entregan su corazón. Así que si tu estás por casarte, recuerda esto:

Casarse es sólo para valientes.

 

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